Las actividades de control y monitoreo se emplean para certificar la eficacia de las medidas propuestas en el Plan de Cierre de Minas

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06 Febrero, 2017

La minería, de forma inevitable, genera cambios en el terreno, el medio ambiente y la sociedad, por lo tanto, las empresas establecen el plan de cierre de minas como herramienta para mitigar los impactos producidos, como el drenaje ácido, las escombreras y el manejo de residuos. Por esto se hace necesaria la implementación de una labor de monitoreo y control sobre los elementos involucrados en la actividad minera para analizar el funcionamiento y la eficacia de las medidas planteadas.

Las organizaciones mineras deben de trabajar de forma responsable y ser conscientes de que mientras el tiempo de vida de una mina puede ser de unos cuantos años o décadas, los cambios en el ambiente y en la sociedad probablemente perdurarán por un tiempo mayor. Hoy la minería tiene el reto de cubrir la demanda de minerales y metales en todo el mundo en equilibrio con la conservación de la naturaleza, siendo un compromiso ante las futuras generaciones, en lo que es un claro ejemplo de búsqueda de desarrollo sostenible”, indicó el especialista de la Cámara Minera del Perú, Marcos Gustavo Monroy Fernández.

Ante este escenario se debe entender que un monitoreo y control del cierre de minas comienza desde un punto de vista técnico, pero no se puede dejar de lado el aspecto legal, es decir, las leyes, normas, reglamentos y guías que aseguran que las actividades mineras deben tener conciencia y sustentabilidad. Por ejemplo, en Perú, desde 1993 hasta el 2005 se han elaborado normativas que regulan la protección del entorno y la biodiversidad, los pasivos ambientales y el cierre de minas.

En el caso de España, desde 1982 el estado de ese país empezó a regular el cierre de minas, basándose en el Real Decreto del 15 de octubre de ese año, que estipulaba que debe existir una claro equilibrio entre la conservación del medio ambiente y la economía del estado. Entre las obligaciones de la entidad explotadora se menciona que debe tomar las medidas necesarias para prevenir o reducir los efectos negativos sobre la salud del medio ambiente y de las personas, en la cual se incluyen las mejoras técnicas y el manejo de los residuos, incluso de forma posterior al cese total de las actividades.

En Australia la elaboración de un correcto plan de cierre de minas toma en cuenta la preservación de los aspectos medioambientales como la seguridad paisajística, la protección de los recursos hídricos y el uso sostenible de la tierra tras el cese de la labor extractiva, además, se centra en las cuestiones socioeconómicas como el apoyo para mejorar la calidad de vida de las comunidades próximas. En la normativa del país oceánico se resalta que los intereses de la sociedad deben de prevalecer sobre los empresariales, y que las compañías mineras deben de ayudar en el desarrollo sostenible de las poblaciones cercanas a la zona de influencia.

Entre los propósitos que engloban el plan de cierre de minas por parte de las compañías mineras, tenemos: evitar la generación de nuevos pasivos ambientales, promover un cierre planificado de las áreas, labores e instalaciones utilizadas durante el desarrollo de un proyecto y propiciar un enfoque sostenible de la actividad minera en un país. Una vez implantadas las medidas para conseguir esto, el monitoreo sirve para darle seguimiento a la eficiencia de las alternativas de mitigación que fueron desarrolladas y para analizar si es necesario realizar alguna variante en aquellas normas que no obtuvieron los resultados deseados. Existen diversos tipos de monitoreo y su objetivo central es la toma de muestras representativas del entorno del sitio minero (suelo, aire, agua), biota; así como de residuos ya dispuestos o abandonados en el área.

Por ejemplo, se realiza el monitoreo de los suelos para determinar la concentración total de contaminantes inorgánicos. El control del agua se desarrolla para identificar la presencia de agentes contaminantes, comprobar que su estado sea apto para el consumo humano y descartar las formaciones de las denominadas aguas ácidas. Las otras clases de controles que se practican son el monitoreo social y el de la vegetación.

Como ejemplo del beneficio que reporta la actividad de monitoreo y control tenemos el caso de la Compañía Minera Colquirrumi, empresa subsidiaria del grupo Buenaventura. La citada entidad, en colaboración con Cetemin, ha llevado a cabo la iniciativa llamada CIEMA, con el objetivo de construir en sus instalaciones un centro de investigaciones y un laboratorio ambiental minero de clase mundial que preste servicios de monitoreo y control a la industria minera.

Debido a esto el año pasado la organización culminó parte del proceso de remediación con el cierre de cuatro depósitos de relaves ubicados en la zona de San Agustín, en Hualgayoc. Allí se rehabilitaron los terrenos mediante su estabilización y posterior revegetación. Estas obras están planificadas para evitar deslizamientos y controlar las filtraciones, mientras que la revegetación se llevó a cabo colocando capas de grava, arcilla y geomembranas para luego sembrar pastos mejorados sobre un bloque de tierra fértil.

Asimismo la compañía se comprometió a desarrollar seguimientos ambientales durante los próximos cinco años, asegurando la sostenibilidad de la remediación. Desde el punto de vista social contrató mano de obra local y capacitó a los comuneros de la zona en el manejo eficiente de los pastos mejorados para así beneficiar a la ganadería.