Una planificación responsable de cierre de minas contempla los aspectos hidrológicos, geotécnicos y ecológicos

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01 Febrero, 2017

El control del drenaje ácido es uno de los aspectos hidrológicos que se deben tener en cuenta en el cierre de minas. (Fuente: aulados.net)

Cuando se plantea la elaboración de un plan de cierre de minas se deben tener en cuenta las características y condiciones geológicas, hidrológicas y ambientales del terreno. En este sentido se hace referencia a la protección de los recursos del agua, aire, suelo, flora, fauna y al aspecto social, así como a darle un uso beneficioso a los terrenos después del cierre.

Para el especialista de la Cámara Minera del Perú, Guerry Martel Vargas, existen una serie de criterios a tener en cuenta durante la operación de cierre de minas: “Además de garantizar la salud, la seguridad de las personas y las propiedades de terceros, se debe asegurar la estabilidad física de las instalaciones mineras que podrían permanecer en la etapa de post-cierre. En cuanto al agua, hay que posibilitar que las comunidades vecinas puedan disponer de agua para sus actividades de ganadería y agricultura en mejores condiciones al inicio de las obras mineras. Por último, cumplir la reglamentación ambiental en el manejo de efluentes y que la estética del terreno sea compatible con las características del entorno.”

Cuando se hace referencia a la garantía de la estabilidad física de las instalaciones, se está hablando de la seguridad en los depósitos para desmonte, material de desbroce y las paredes de los tajos. Una de las principales preocupaciones es evitar la erosión, y para esto la colocación de barreras ayuda a controlar la velocidad del agua de escorrentía superficial provocada por la lluvia, permitiendo minimizar la pérdida del suelo. La forestación asociada a esta actividad reducirá la posibilidad de que el suelo se desplace y se erosione, además, propiciará la generación de terrazas de formación lenta.

Otros aspectos geotécnicos que contempla el cierre de minas son los tajos abiertos, canteras y el desmontaje y desmantelamiento de los depósitos de relaves. En relación a esto último, en octubre del 2011 la minera Yanacocha, presentó (como parte de su plan de cierre del Proyecto Conga) entre otras medidas, la desinstalación de las tuberías de conducción de relaves y que serían trasladadas a la zona de acopio para su posterior uso o transferencia. También se indicó que las obras de perfilado y reacomodo de las plataformas y taludes del depósito de relaves serían construidas para garantizar su estabilidad frente a potenciales fallas por erosión, licuefacción y desbordamiento bajo cargas extremas estáticas y pseudo-estáticas.

Como los relaves son potenciales generadores de drenaje ácido, al cierre se colocará una cobertura conformada por una capa de material impermeable que evite el contacto de los mismos con el agua, el aire y que asegure su estabilidad química en el largo plazo. En la segunda capa se sembrará una mezcla de las especies nativas, acompañada de nutrientes y fertilizantes para promover el rápido crecimiento de la vegetación, como parte de la responsabilidad ecológica.

Otro elemento a tomar en cuenta es el planeamiento e implementación para el cierre de los depósitos de desmonte de rocas. Su desarrollo y construcción está orientada a minimizar la posibilidad de generar drenaje ácido. Con la finalidad de reconocer el potencial generador de este drenaje, es necesario identificar las características del material al interior del recinto mediante una caracterización de la roca. Los depósitos son construidos con sub drenajes, a través de los cuales se captura el agua que se infiltra dentro de éstos.

Entre los criterios de diseño para la rehabilitación de estas instalaciones se deben reconformar los taludes con la finalidad que queden físicamente estables. Para minimizar la generación de agua ácida se considerará la instalación de un recubrimiento de un metro de espesor. Después de reconformar las áreas de cierre, estas serán cubiertas con una capa de suelo superficial para su posterior revegetación y deberán estar provistas de las medidas necesarias para controlar la erosión de los suelos y la sedimentación.

Desde el campo del manejo de los elementos hidrológicos, el agua de drenaje contaminada por la oxidación y los procesos de lixiviación es una preocupación principalmente para la calidad del agua potable. Para evitar esto, es preferible identificar el material que puede generar ácidos y desarrollar medidas de control para prevenir la generación de sustancias contaminantes. Por ejemplo, la remoción de pirita para mitigar el drenaje ácido. Esta alternativa resulta más sencilla y económica realizarla durante las labores mineras que en el tratamiento mismo durante el cierre de relaves acumulados.

También se presta atención al manejo de efluentes mineros. Como parte de sus operaciones, se precisó que el plan de cierre de minas del proyecto Conga contará con una planta de tratamiento de aguas ácidas para desarrollar una vigilancia activa de las mismas. El líquido tratado en esa instalación será descargada al reservorio superior o inferior, de acuerdo a las autorizaciones respectivas y los límites máximos permisibles exigidos por la normativa peruana vigente.

Uno de los aspectos ecológicos o medioambientales que se manejan en el cierre de minas es el reacondicionamiento del territorio, esto quiere decir que se debe proporcionar un suelo mejor al que se encontró previo al inicio de las actividades de explotación, esto va dirigido a la rehabilitación de pastizales utilizados por el ganado de la zona, a minimizar las posibilidades de erosión en las zonas intervenidas y rehabilitar estas áreas mediante la siembra de especies arbóreas nativas de rápido crecimiento.

La forma predominante de estabilizar el suelo es con la revegetación, que consiste en colocar una capa de cobertura vegetal para protegerlo de la erosión que podría generarse por la lluvia. Se debe procurar un desarrollo de la tierra que sea compatible con el ecosistema circundante y/o que responda a su uso potencial de acuerdo a sus características naturales o las sugeridas por la comunidad.