La finalidad de los estudios de impacto social es potenciar los aspectos positivos de la minería en la comunidad y reducir los negativos

Los Estudios de Impacto Social maximizan las posibilidades de contratación de mano de obra local en la minería. (fuente: notasdeacción.com / Colombia)

Toda actividad minera, sea desde la etapa de exploración hasta la fase de cierre de minas, va a generar cambios en el entorno y esto terminará afectando a los habitantes que están cerca de la zona de influencia, es decir, que toda labor técnica va a originar una reacción social. La elaboración de los Estudios de Impacto Social servirá para reducir la dimensión de los efectos producidos en la sociedad por el accionar de las empresas.

Para el especialista de la Cámara Minera del Perú, Carlos Ernesto Frey Figueroa: “Los Estudios de Impacto Social son una herramienta fundamental que proporciona el diagnóstico integral del componente socioeconómico. Se emplea para analizar los efectos que tiene la realización de la actividad minera sobre la vida de las personas, en lo relacionado con sus relaciones, economía y cultura. Esta herramienta se emplea también para tomar las medidas necesarias para maximizar los impactos positivos y para minimizar o eliminar los negativos”.

En cuanto a su contenido el Estudio de Impacto Social tiene tres aspectos. El primero será la línea base socioeconómica. En esta etapa inaugural se debe de identificar los temas que son de preocupación para las comunidades ante la presencia de la actividad minera, los cambios o impactos potenciales, así como las áreas donde el proyecto pudiera presentar oportunidades para el desarrollo de programas sostenibles en el tiempo. En esta fase es necesaria la identificación de los grupos de interés, es decir, los actores que pudieran tener relación directa o indirecta con el proyecto. Esto se realiza a través de un trabajo de campo, mediante las visitas directas a la zona de influencia o a través de información secundaria obtenida en función a la organización geopolítica de cada país.

En la siguiente etapa se realizará una evaluación de los cambios potenciales, los cuales se identificarán en relación a las actividades que se realizarán en el desarrollo de la labor minera y que van a cambiar las condiciones originales en la vida de de la población, ya sea de forma directa o indirecta. Un impacto directo sería el cambio en la cantidad y calidad disponible de tierra y agua; y también variaciones en el nivel de empleo e ingreso local. Los indirectos son aquellos cambios sociales, culturales y económicos que se originan a partir de la reacción de las comunidades ante efectos directos del proyecto. Estas respuestas de las poblaciones pueden ser previstas revisando casos similares y analizando las percepciones de los pobladores sobre las diversas actividades del proyecto, sus impactos previsibles y las medidas de manejo socio ambiental que su puesta en marcha propone.

La identificación, tanto de impactos negativos como positivos permitirá la búsqueda de oportunidades, lo que añadirá valor a la presencia de un proyecto minero dentro de una comunidad y esto facilitará la participación local y los esfuerzos dirigidos a lograr el desarrollo sostenible de la sociedad.

En la tercera y última parte del Estudio de Impacto Social se elaboran alternativas que permitan evitar o minimizar los impactos negativos, potenciar los socioeconómicos positivos (como el incremento del empleo y la adquisición de compras locales), realizar una compensación por impactos sobre el derecho a la propiedad de terceros e indemnizar por daños y perjuicios por una consecuencia no prevista originalmente. En el manejo de los impactos socioeconómicos, las medidas previstas se incluyen en un Plan de Relaciones Comunitarias.

Se debe tener en cuenta que tanto en el caso de las compensaciones como indemnizaciones es recomendable negociar con las comunidades, no un pago en efectivo sino mediante la elaboración de proyectos, ya que en muchas comunidades la entrega de una restauración económica ha generado nuevos problemas debido a la poca experiencia de las dirigencias comunales en la administración de fondos de gran envergadura.

Como ejemplo podemos señalar el Plan de Relaciones Comunitarias de Codelco. La Corporación Nacional del Cobre de Chile se hace presente en sus áreas de influencia y asume la responsabilidad de los impactos sociales que provocan sus operaciones y proyectos en las comunidades cercanas y al mismo tiempo contribuye a su bienestar, fortaleciendo sus capacidades y recursos, privilegiando la construcción de relaciones de confianza, transparentes y de beneficio mutuo. Esta estructura ha permitido sistematizar y tener procesos de retroalimentación desde las propias comunidades para la mejora continua de la gestión, que son la base para construir relaciones de confianza de largo plazo, contribuyendo a su desarrollo y aportando a la sustentabilidad del negocio minero.

Entre sus actividades están la implementación de 41 mesas de trabajo con las comunidades para mantener un relacionamiento conjunto, y de diálogo permanente, las cuales están integradas por los representantes de todas las organizaciones sociales de la localidad. En el 2014 se estableció una norma de inversión comunitaria que pretende contribuir al desarrollo de los territorios aledaños a la empresa. La directiva estableció tres ejes de acción para los proyectos a invertir: impactos socioambientales en el área de influencia, capital humano y pueblos originarios. Por otro lado, en su intención de mantener un sistema de escucha abierto y permanente hacia las comunidades vecinas, mantuvo operando un Sistema de Reclamos y Sugerencias Socioambientales, para dar respuesta de forma oportuna a las inquietudes, molestias y propuestas de los vecinos.

Los proyectos comunitarios desarrollados por la minera durante el año pasado buscan contribuir al bienestar de las localidades, fortaleciendo sus capacidades y potenciando relaciones confiables y transparentes de beneficio mutuo. Entre los principales destacan la recuperación del caudal ecológico del Río San Pedro en la división Radomiro Antic, la alfabetización digital en la División Gabriela Mistral, este proyecto disminuye la brecha digital y por último, el monitoreo participativo en Alhué en la División El Teniente, donde los principales actores de la comunidad forman parte de esta instancia que significa la implementación de una metodología de trabajo participativo para el control de las aguas del embalse Estero Caren y Alhué.

Como puede verse la intención de las empresas mineras es reducir al máximo nivel posible el alcance de los impactos negativos que su actividad produce. Para esto recurre a la elaboración de los Estudios de Impacto Social, los cuales también tendrán como misión maximizar las oportunidades de crecimiento y beneficio que reporta para las comunidades la presencia de la actividad minera.