La elaboración de regulaciones y el compromiso de las empresas se combinan para lograr un negocio minero sostenible

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30 Enero, 2017

La planeación de actividades de la empresa chilena Codelco va dirigida hacia el cumplimiento de los compromisos adquiridos. (Fuente: Codelco).

Cuando una empresa minera obtiene, de parte del estado, la concesión para operar en un yacimiento, adquiere el derecho en exclusiva de la exploración y explotación  de las sustancias minerales y obtiene la propiedad comercial de lo que extraiga, pero también adquiere una serie de  responsabilidades a nivel ambiental y social.

Para la especialista de la Cámara Minera del Perú, María Isabel Reinoso, esto resulta bastante claro: “Si bien la actividad minera otorga beneficios económicos importantes, también genera algunos impactos en el medio ambiente y en las formas de vida de la gente. Es deseable el importante desarrollo económico que proporciona la actividad minera, pero siempre en concordancia con la calidad de vida de las personas. Esto no solo se refiere a la salud de los individuos, sino a su bienestar en el entorno sociocultural “.

Hay muchos que opinan que la actividad minera debería  ser regulada por el Estado, ya que afecta a los recursos de un territorio en particular. Estos mismos apoyan  el colocar un límite a la inversión extranjera en el territorio nacional. Sin embargo, realizar esto le pondría límites al desarrollo de cada país, ya que como es sabido el sector minero lleva  consigo mucho empleo, capacitación y bienestar económico.

Para regular la actividad minera es necesaria la elaboración de un reglamento que establezca las responsabilidades de las compañías y también un cambio en la dirección de negocio de las mismas orientado hacia un desarrollo sostenible. Por ejemplo, en Chile las principales normas que regulan la sustentabilidad minera son la Constitución de esa nación y la Ley de Bases Generales del Medio Ambiente. Esta última abarca en su definición de medio ambiente no solo a  los recursos naturales, sino también los aspectos socioculturales e incluso los artificiales que pueda haber generado el hombre.

La elaboración de leyes está orientada a la regulación de las actividades mineras. (Fuente: solucarradio.es)

En el caso de la república Argentina, la ley de protección ambiental es una legislación de carácter nacional con autoridad de aplicación provincial que promueve el equilibrio entre la producción minera y el ecosistema. En el fomento hacia la minería basada en el desarrollo responsable y sostenible, el pasado 5 de junio la Asamblea Parlamentaria Euro – Latinoamericana aceptó que para muchos países la minería representa un porcentaje significativo del PBI y a menudo el grueso de los ingresos procedentes del comercio exterior y de la inversión extranjera. Además, ofrece la oportunidad de catalizar un desarrollo socioeconómico cuando se gestiona de forma efectiva, responsable y sostenible.

Sin embargo, la misma entidad también instó a que cada país implante un marco legal regulatorio, claro y concreto que abarque todas las fases de la explotación minera, en particular la posterior al cierre de un yacimiento y la rehabilitación del terreno. Además, iniciar o intensificar programas de apoyo al sector minero de pequeña escala y adoptar medidas para combatir la informalidad y la ilegalidad de sus operaciones.

Como se ha mencionado anteriormente, no basta únicamente con la estipulación de un reglamento para lograr esto, resulta necesario el compromiso de las organizaciones. Un ejemplo lo tenemos en Chile con  la carta de sustentabilidad de la empresa Codelco que establece que la responsabilidad social y el desarrollo sustentable son parte integrante de su toma de decisiones para crear valor en sus operaciones y proyectos de desarrollo. Entre las acciones que realiza se encuentran las orientadas a la reducción de emisiones contaminantes e incorporar las variables ambientales a sus planes de realización a mediano  y largo plazo. En el ámbito social, se promueve el diálogo transparente de las comunidades con la empresa junto con el desarrollo de una labor colaborativa. En ese sentido ha dado pasos grandes hacia la consolidación de programas de empleabilidad y de desarrollo local.

En el Perú una compañía que también muestra este tipo de gestión es el Consorcio Minero Horizonte, que ha dirigido sus programas de responsabilidad social hacia el diseño participativo y compartido de planes de desarrollo comunal. En cuanto a su compromiso ambiental señala, podemos señalar su gestión de residuos, de relaves, de aguas, sus programas de reforestación y el plan de cierre de minas. Otras organizaciones peruanas que siguen esta línea son Minera Yanacocha, Volcan, Retamas, por citar algunos ejemplos.
Nadie puede negar el impulso que la actividad minera supone para las economías nacionales, pero para su ejercicio responsable se hace necesario el papel regulador de los estados así como el compromiso de las organizaciones. De esta forma se podrá alcanzar la consolidación de la industria desde un plano económico y responsable.