Los programas de responsabilidad social y su importancia en el desarrollo sostenible de las comunidades

Entre el apoyo social que brinda la minería se encuentra la mejora de las actividades económicas locales como la ganadería. (Fuente: andina.com.pe / Perú)

Para desarrollar los programas y planes de responsabilidad social, las empresas del rubro minero deben tomar en cuenta los aspectos sociales, económicos y ambientales con el fin de buscar el desarrollo sostenible de las comunidades locales, promoviendo el apoyo a sus actividades económicas y mejorando los niveles de educación, salud y nutrición de la población.

El especialista de la Cámara Minera del Perú, Guillermo Casafranca García declara al respecto: “Los valores sociales también deben marcar las pautas en los negocios, las empresas no pueden ser ajenas a los objetivos en este aspecto. Las organizaciones deben de asumir la responsabilidad de potenciar el desarrollo de las poblaciones próximas a la labor. Esto no se debe limitar a la generación de empleos sino debe extenderse en el apoyo hacia el comercio, costumbres y cultura locales. De esta forma se asegura el desarrollo perdurable en el tiempo”.

Para asegurar que lo mencionado por el experto de la Cámara Minera se vea cumplido, las empresas se embarcan en proyectos que permitan mejorar las condiciones de vida de los poblados. Una forma de optimizar el funcionamiento de los planes de responsabilidad social es fomentando la participación ciudadana. Hay que tener en cuenta que el éxito de estos programas esta en relación directa a la comprensión que tenga la comunidad sobre los beneficios que podrá obtener con el desarrollo de la actividad minera.

Para eso se deben elaborar procesos de comunicación con la población, tomando en cuenta sus expectativas e intereses y comunicando eficazmente cuáles serán los beneficios a obtener, así como las medidas que se tomarán para controlar los impactos negativos que se puedan generar de labor minera.

Para lograr la sostenibilidad de estos planes de responsabilidad social, los actores involucrados tienen que tener la potestad de definir mecanismos a través de los cuales se pueda comprobar el avance o el cumplimiento de los beneficios prometidos. Ello enriquecerá el proceso de participación ciudadana, propiciando una relación de confianza entre la comunidad y la organización minera.

Por ejemplo la empresa peruana Chinalco, que opera en el distrito de Morococha (Junín), basa su accionar en cuatro pilares: educación, salud, desarrollo productivo y fortalecimiento de organizaciones sociales. Entre sus principales acciones a nivel educativo tenemos la mejora de la infraestructura y entrega de material educativo. En el ámbito sanitario destacan las campañas oftalmológicas, odontológicas, ginecológicas, entre otras. Un aspecto que grafica la participación ciudadana es la continua capacitación que reciben hombres y mujeres en los oficios comunes de su ciudad y también para mejorar los procesos de producción existentes. Por último, la compañía se esfuerza en fortalecer y hacer más eficientes las organizaciones presentes en la región, dando cabida a la diversidad de visiones mediante la promoción de la democracia y transparencia.

Otro caso para citar es la minera Buenaventura que el año pasado invirtió un total de 55 millones de soles en acciones de bienestar social y convenios para promover el desarrollo de la comunidad. Esta inversión estuvo orientada hacia cuatro rubros: dinamización de la economía local, implementación de la infraestructura, desarrollo humano y apoyos locales. Adicionalmente a ello, impulsó la generación de alianzas público-privadas para concretar obras importantes para la estabilidad de las comunidades próximas a la labor.

En el campo de la dinamización de la economía, la generación de empleo es uno de sus principales aportes, ya que el 63% de la mano de obra pertenece a las zonas donde opera. Esa fuerza laboral recibió capacitación de manera constante con el fin de mejorar su competitividad.

En cuanto a los apoyos locales, podemos citar el otorgado a los productores y comerciantes de fibra y carne de alpaca en el distrito de Chachas (Arequipa). En la provincia de Oyón, ubicada en la sierra norte de Lima, se ha elaborado un programa para aumentar el volumen y la calidad en la producción de las truchas. Gracias a este plan el año pasado los empresarios y productores de la zona ingresaron 411mil soles, a razón de las 48 toneladas de producto vendido. Finalmente, en las comunidades altoandinas del distrito de Ccochaccasa y Lircay (Huancavelica) se contribuyó a mejorar el estado nutricional y la salubridad de dichas zonas, generando el beneficio de 392 familias.

También se han realizado tareas en salud y educación, en este punto en particular a través de proyectos como Aprender para Crecer- en alianza con la Universidad Cayetano Heredia y los programas integrales de becas.

En Colombia una de las industrias que más aporta, tanto en materia económica como en programas para el desarrollo del bienestar social es la minería. Particularmente el caso de Mineros S.A., una de las empresas más grandes en extracción de oro y metales preciosos. Paralelo a esto se ha convertido en el mayor empleador formal de la región donde opera (Bajo Cauca) y el principal impulsor de una cultura de minería social y ambientalmente responsables, esto gracias a los programas que viene llevando a cabo enfocados en la mejora de la infraestructura básica, salud, educación, recreación, etc, de las zonas donde trabaja.

Entre los principales proyectos que lleva a cabo están el llamado Convivencia y Seguridad Ciudadana, lo que se busca reconstruir el tejido social para la orientación en la generación y construcción de acuerdos por la convivencia. Otro es el Proyecto Productivo Apícola, destinado a ofrecer una alternativa de desarrollo económico para mejorar los ingresos de los campesinos de la región. Por último, el Programa de Fortalecimiento Empresarial, como compromiso de contribuir con el desarrollo económico y fomentar alternativas productivas diferentes a la minería.

Están son algunas muestras que indican el creciente interés que tienen las organizaciones mineras a nivel global por minimizar los impactos ineludibles que el desarrollo de su actividad provoca. Con ello se persigue que la industria sea vista como responsable desde el punto de vista social y con una vocación de fomento a mejorar las condiciones de vida de los pobladores a futuro. Esto quiere decir que el beneficio continuará una vez concluida la actividad minera.