La gestión de mantenimiento de clase mundial ayuda a la reducción de costos operativos y aumenta la rentabilidad del negocio minero

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01 Mayo, 2017

El mantenimiento de clase mundial apunta a potenciar la capacidad de los trabajadores para el cumplimiento de su faena. (Fuente: ingeniería.cl / Chile)

La actividad de mantenimiento ha sufrido cambios durante los últimos años debido a los desafíos impuestos por el mercado. En la actualidad las organizaciones mineras apuntan a la optimización integral del mantenimiento, como medida de clase mundial, para poder desarrollar sus funciones en un marco de confiabilidad operacional, para lo cual se deben cubrir cuatro áreas vitales: desarrollo del talento humano, optimización de activos físicos, de los procesos y sistemas de información, y la definición de estrategias de gestión.

Para el especialista de la Cámara Minera del Perú, Lourival Augusto Tavares: “Realizar un mantenimiento de clase mundial en minería significa garantizar la seguridad humana en las operaciones, preservar el medio ambiente, mantener el patrimonio de activos de la compañía y certificar la confiabilidad operativa”. También añade una característica más. “En la actualidad es muy importante que esta actividad genere ganancia, es decir, que debe existir un retorno y eso debe suceder en el menor tiempo posible, ya que cada vez más, los equipos quedan obsoletos en corto plazo y con ello se disminuye su vida útil”.

La actividad minera vive una realidad dinámica, estable y evolutiva. La adaptación de las empresas a este contexto será una cuestión de supervivencia. La estabilidad dentro de una organización es dada por dos motivos. El primero es la globalización, que hace referencia a que, debido a la combinación compuesta por el comercio electrónico, las facilidades de logística y distribución, cualquier compañía puede dominar mercados mundiales. La segunda condición se refiere al ciclo de vida corto de los productos. Si revisamos décadas pasadas resultaba muy común encontrar unidades que duraban entre 40 y 60 años, esto contrasta con la actualidad, donde un activo con dos décadas de antigüedad ya es considerado inservible.

En este marco actual la función de mantenimiento minero debe ocupar un lugar principal en los procesos de extracción y transformación para garantizar la permanencia de las empresas mineras frente a las exigencias de atención representadas por los tres grandes factores de competitividad: precio, plazo y calidad.

Una operación de mantenimiento de clase mundial difiere de una común y corriente, principalmente por la optimización de su función primaria, que es asegurar la disponibilidad de la cantidad correcta de unidades en el momento y lugar requerido, sin que esto represente un costo demasiado elevado para la minera. Para esto es necesario que los estándares de calidad, productividad, seguridad y respecto por el medio ambiente se mantengan de forma permanente, para lo cual resulta indispensable el aporte de un quinto factor clave de competitividad: la confiabilidad.

La confiabilidad operacional se define como una serie de procesos de mejoramiento continuo, que incorporan en forma sistemática, avanzadas herramientas de diagnóstico, técnicas de análisis y nuevas tecnologías para optimizar la gestión, planeación, ejecución y control de la producción industrial minera. El mantenimiento en cada uno de los niveles de su estructura organizativa debe aportar estrategias de mejoramiento para la optimización de costos y la evaluación del impacto de conservación en sus cuatro áreas fundamentales: capacidad de producción (mejora de la capacidad de la planta y aumento de la capacidad de los equipos).

Los costos de manufactura, orientados a la reducción de tiempos de mantenimiento y los periodos de paradas. Seguridad industrial, donde se apunta a la disminución de fallas críticas y aumentar la seguridad del personal. Por último, la satisfacción de los clientes, esto se logra con un cumplimiento puntual de las entregas de un producto de alta calidad.

Como se ha mencionado antes, el mantenimiento de clase mundial también está ligado con el concepto de seguridad, ya que se constituye en un elemento esencial en las operaciones extractivas modernas. Así lo considera Edmundo Mares, gerente regional de Energía y Mantenimiento de Barrick Sudamérica, tras afirmar: “No puede existir un adecuado mantenimiento si ocurren accidentes. La seguridad tiene que considerarse en todo momento”. Cuando se habla de la conservación, no solo se toma en cuenta la capacidad y disponibilidad de los equipos, sino también las condiciones extremas de trabajo presentes en la actividad minera y a las que son expuestos los operarios.

La optimización de los activos comprende contar con los equipos y repuestos necesarios para optimizar la producción minera. (Fuente: mymineria.com / España)

La gestión integral del mantenimiento requiere la optimización de sus cuatro áreas fundamentales como la gestión del talento humano, lo que permite el incremento en la capacidad de producción, mediante el desarrollo de las competencias de los trabajadores. Está formado por el ingenio y el conocimiento de las personas, su salud mental y la calidad de sus hábitos de trabajo. La segunda área es la definición de estrategias, cuando hay que enfrentar el desafío de desarrollar nuevas, normalmente se escoge uno de estos dos enfoques, el primero se basa en reglas o normas, y busca obtenerlas de las lecciones aprendidas. El segundo consiste en reducir las opciones dentro de un amplio con junto de alternativas para luego hacer un análisis lógico hasta llegar a la táctica adecuada.

Otro aspecto a tener en cuenta es la optimización de los activos, lo que implica adquirir todos los recursos materiales esenciales para ejecutar las estrategias establecidas. Esto consiste en definir las máquinas, los equipos e instrumental, con los repuestos necesarios para ejecutar las tareas. La última área está destinada al perfeccionamiento de los procesos y sistemas de información, lo cual es de gran utilidad porque facilita la presentación de los reportes de costos y tiempos con un análisis de tendencias, contribuye al control de las desviaciones de los objetivos y facilita su corrección prematura, muestra instantáneamente el estado de ejecución de programas y posibilita la simulación de las decisiones y sus resultados.