El valor de apostar por un negocio minero responsable

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04 Mayo, 2017

Mineros poniendo en práctica un proceso de revegetación. (Fuente: Voz Minera)

La industria minera es diferente, ya que cuenta con algunas características que la hacen sumamente singular. Al momento de tomar la decisión de llevar a cabo un proyecto se hace frente a una serie de variables como la volatilidad de los precios y el peligro constante para el flujo de caja. Los elevados riesgos sociales, medioambientales y políticos. La alta dificultad para alcanzar la estabilidad operacional y una cultura de trabajo única que refleja instalaciones de producción remotas y condiciones de labor difíciles.

Es indudable que la visión del negocio minero ha ido cambiando con el paso del tiempo. Desde una primera etapa donde todo estaba muy orientado al factor productivo. Pasando por los años 90, donde ganó importancia el tema del costo. Empezando el nuevo milenio se produjo un nuevo cambio de dirección orientado a conseguir el valor agregado desde un enfoque de negocio y, por último, la mirada de este sector desde un punto de vista sustentable. Para el especialista de la Cámara Minera del Perú, Marcos Segundo Márquez el sector “está relacionado con el valor económico, social y medioambiental porque, puede gustarle a unos más y otros menos, pero la minería es una industria que por su envergadura, su dimensión y por lo que mueve en la actividad económica genera impacto en estos sectores y esa es la que hoy tenemos que construir”

De acuerdo con lo enunciado por Segundo Márquez, podemos indicar que la estructuración de un proyecto minero, a lo largo de sus diversas etapas, debe estar orientado a la creación de valor y no sólo maximizar la producción y minimizar costos. Además, el sector, debe de analizar y preparar con mucho cuidado las acciones que realiza porque todas ellas tendrán un impacto en el entorno que lo rodea.

En el caso peruano, esto se traduce en la responsabilidad que tiene y el aporte que realiza a todos los sectores con los que tiene contacto y esto debe de ser una labor conjunta con el Gobierno. Justamente el pasado mes de mayo, la ministra de Energía y Minas, Rosa María Ortiz, declaró que el estado estaba decidido a impulsar toda inversión minera que sea social y ambientalmente responsable. Sostuvo que la cartera inversionista en minería está compuesta por 51 proyectos que significarán una inversión de 63, 928 millones de dólares para los próximos cinco años y de estos el 45,16% (28, 867 millones), ya cuentan con el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) aprobado, es decir, se trata de proyectos organizados responsablemente. Con esta inversión la minería puede generar puestos de trabajo (2,5 millones de peruanos trabajan dentro de la industria).

Como se ha mencionado antes, el sector de la minería no sólo está orientado al valor económico, y por ello también se debe de mencionar los aportes sociales como a la educación, donde las diversas empresas, de forma conjunta con el gobierno, están abocadas a mejorar las infraestructuras educativas y apoyan los procesos de enseñanza mediante la incorporación de tecnologías de la información y la capacitación de los docentes.

En el campo de la salud ocurre lo mismo, con diversos programas que se desarrollan al interior del país, donde las alianzas estratégicas entre empresas mineras y asociaciones de médicos extranjeros llevan atención gratuita a las zonas más recónditas del territorio nacional. Como ejemplo está el apoyo a la Sociedad Médica Peruano- Norteamericana PAMS, para sus actividades en Huancavelica y otras regiones del Perú.

Finalmente, desde el campo del impacto medioambiental, además de la imperativa realización del EIA, se han puesto en prácticas los Programas de Monitoreo Ambiental Participativo, que permiten que las comunidades aledañas se involucren en estos controles. También existen los proyectos de revegetación y forestación. De esta manera la industria minera defiende la idea de rehabilitar de manera adecuada los pasivos ambientales y contar con planes de cierre que garanticen un adecuado reacondicionamiento del área de trabajo.